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Recordando un 2 de mayo de 1997 que fallece Paulo Freire.
Su muerte nos dejó a la memoria, su semblante calmo, manos
fraternas, ojos color miel, mirada directa, palabra transparente
y verdadera dentro de un mensaje para transformar la vida
personal de cada uno de nosotros y los espacios sociales
de convivencia humana. Sociedades sin explotación, sin pobreza,
sin discriminació n, sin apropiación desmedida de la riqueza
que es para todos. Relaciones humanas sin abusos de ningún
tipo, con ternura, pero también una indignación amorosa,
sin persecución a los justos, apoyando los movimientos sociales
para una vida con equidad, justicia, fraternidad, igualdad,
alegría, gozo, paz, poesía, música, belleza, arte.
Su palabra es revolucionaria. Su mirada permanece instigándonos
a no doblegarnos ante ningún dogma, determinismo o poder
humano, religioso, político, cultural, económico, institucional
que esté contra el desarrollo pleno de toda persona humana
en libertad de pensamiento y de acción. Su palabra transformadora,
palabra creativa y creadora históricamente para todos aquellos
que nos inspiramos en nuestra acción política. Palabra viva,
encarnada, adecuada para cada momento. Nada de lo que es
humano le era ajeno. Releer e inspirarnos de su mensaje
es el mejor recuerdo y homenaje que podemos hacerle en este
2 de mayo, fecha de un aniversario más de su aparente ausencia.
La educación liberadora para Paulo Freire no era, y no lo
es para nosotros un manual. Ni su estilo tampoco. Siempre
su obra ha sido una construcción permanente de acuerdo a
toda su vida.
El posicionamiento ideológico-político fue permanentemente
creador, reflexivo ante la realidad, y la lectura del mundo
en el que estaba situado. Fue transformándose también en
el, y nunca excluyente. No inventó ni creó ninguna metodología
cerrada porque así castra la iniciativa, la libertad pedagógica
y el derecho a la innovación yendo contra la libertad del
maestro /y/o del educador popular. El educador es una persona,
no siendo considerado un facilitador ni un robot. Es una
persona comprometida, y el compromiso no se realiza desde
el “exterior”, sino compartiendo.
Por eso nos decía que no se dialoga sobre, sino con las
personas, aprendiendo unos de otros a través de la lectura
del mundo o de la realidad. Por eso nos enseño que las metodologías
en la educación y la educación en el espacio popular son
siempre revisables, sus contenidos siempre contextualizados
y flexibles, naciendo de la realidad objetiva, y no de esquemas
rígidos, cerrados, definidos a priori, impuestos, estandarizados.
Paulo compartía la crítica a la escolarizació n y a la escuela
que hacía Illich, aunque no en sus conclusiones. Aceptaba
que la escuela podía modificarse y transformarse.
“Nadie enseña lenguaje a otro. El lenguaje es una invención
humana que se hace socialmente y nadie enseña, todos adquieren
el lenguaje, crean el lenguaje. Lo que uno enseña al otro
es la gramática. Hasta la Sintaxis en ciertas dimensiones
tampoco se enseña, porque la sintaxis de tu análisis es
la forma como el pensar se estructura en el discurso”. (Paulo
Freire) Las propuestas políticas que son asimismo educativas
–no hay educación neutra- nunca se deben transformar ni
en mitos ni en dogmas, -la cosificación que nos hablaba-,
y el saber correcto no tiene monopolios de personas, grupos,
clases, o instituciones. Los errores también nos enseñan
a superarlo.
Hagamos camino al andar! en libertad, en verdad, con transparencia,
sin miedo a revisar y criticar lo que nosotros hacemos,
y los que también hacen otros, porque mucho de bueno también
deben tener. Entre todos construimos los procesos, las respuestas,
y que siempre son todas revisables sin excepción. Sin perder
de vista los fines y objetivos que se deben lograr con eficacia
y calidad, aunque los caminos sean algo o muy diferentes.
Paulo Freire también nos recordaba que nunca debemos confundir
al diferente con el antagónico.
Paulo Freire nos abrió muchas pistas, muchas sendas que
debemos entender, recrear, y reinventar. Y, mucho más allá
de la escuela. Aquí algunas de ellas.
Freire recuerda la tesis de que los actores de la liberación
de los oprimidos debían ser ellos mismos. “¿Quién mejor
que los oprimidos está preparado para comprender el terrible
significado de una sociedad opresora? ¿Quién sufre los efectos
de la opresión con mayor intensidad que los oprimidos? ¿Quién
con más claridad que ellos pueden asumir la necesidad de
la liberación? Los oprimidos no tendrán su liberación por
casualidad, sino por su propia práctica y ésta solamente
es posible si existe la conciencia de luchar por conseguir
esta nueva situación” (1)
Y, confirmamos que Paulo pensó, practicó, reflexionó y se
comprometió más allá de la escuela, hablándonos y trasmitiéndonos
de su experiencia a gobiernos revolucionarios de nuestra
época aún reciente: “Ni masas populares atomizadas, coherentes
consigo mismo, pero que marchan al vaivén de los acontecimientos,
sin un partido revolucionario y sin una vanguardia que esclarece,
moviliza y organiza; pero tampoco una vanguardia que se
cree ‘propietaria’ de las masas populares” (2)
Para Paulo Freire la concientizació n se da en un proceso
dialéctico entre el sujeto, su pensar y su praxis., y la
participación a través de diversas asociaciones y gremios
para la transformació n de la realidad. Y, este proceso
conduce a la necesaria organización, y a los partidos políticos.
No es suficiente la acción individual de los “concientizados”
: En el caso de estos últimos nos dice –siendo uno de los
fundadores del Partido de los Trabajadores- : “Hablaré de
algunos puntos que me parecen fundamentales para la política
educativa de un partido que, siendo popular no es populista;
siendo revolucionario, no es autoritario; siendo demócrata,
no es democratista; siendo educador, se reconoce educando
de los movimientos sociales populares” (3).
Otro signo distintivo que le reconocemos es que era una
persona profundamente espiritual, mística y encarnada. No
hay práctica transformadora si la persona no tiene una mística
basada en una conducta ética, coherencia entre su pensar-decir-
hacer, basada en la vivencia de valores y virtudes –no competencias
u habilidades técnicas o tecnológicas para entrar al “libre
mercado” capitalista, en el que la persona es considerada
una mercancía más, “un recurso”, “un capital”. Pablo pone
el énfasis en la ternura, en la esperanza, que lo proyectan
y le da fuerza o dinamismo a su acción humana. Nos dice:
“La esperanza es una necesidad ontológica; la desesperanza
es esperanza que perdiendo su dirección, se convierte en
distorsión de la necesidad ontológica. Sin embargo, mi esperanza
es necesaria pero no suficiente. Ella sola no gana la lucha,
pero sin ella la lucha flaquea y titubea. Necesitamos la
esperanza crítica como el pez necesita el agua incontaminada…
Prescindir de la esperanza que se funda no sólo en la verdad
sino en la calidad ética de la lucha, es negarle uno de
sus soportes fundamentales” (4).
Y por eso está él convencido diciéndonos en Pedagogía de
la Indignación que: “Por grande que sea la fuerza condicionante
de la economía sobre nuestro comportamiento individual y
social, no puedo aceptar mi pasividad total frente a ella”
(….) Mecanicistas y humanistas reconocen el poder de la
economía globalizada en la actualidad. Sin embargo, mientras
que para los primeros, nada hay que hacer ante su fuerza
intocable –del mercado añadimos nosotros-, para los segundos,
casi no es posible, pero se debe luchar contra la robustez
del poder de los poderosos que ha intensificado la globalización
al mismo tiempo que debilitado la flaqueza de los débiles”
…. (5)
Y Paulo Freire siempre pisando tierra desde que escribió
Pedagogía del oprimido: “La sectorización es siempre castradora
por el fanatismo en que se nutre. La radicalizació n –por
el contrario- siempre es creadora por la criticidad que
la alimenta. En tanto la sectarización es mística y, por
ende, alienante; la radicalizació n es crítica y, por ende
liberador ( ... ). El sectario pierde de vista la objetividad
y se refugia en la subjetividad. El sectarismo parta de
quien parta es un obstáculo a la liberación de los pueblos…
“(6) Cuánto mal ha hecho y hace hasta nuestros días este
nefasto error que se arrastra, casi incorregible para algunos
o para muchos.
Freire en su visión realista y profética nos motivó y convenció
a que: “Tenemos derecho y deber de cambiar el mundo… Lo
que no es posible es pensar en transformar el mundo, sin
un sueño, sin utopía y sin proyecto… Los sueños son proyectos
por los que se lucha… y toda concreción de sueños supone
lucha… En realidad, la transformació n del mundo a la que
aspira el sueño, es un acto político, y sería una ingenuidad
no reconocer que los sueños tienen sus contrasueños” (7)
“Ni laxitud, ni autoritarismo burocrático. Ni una vanguardia
detrás de las masas que se pierde en la polvareda que ellas
van dejando en su atropellada; ni una vanguardia que se
encuentra muy por delante y que –en la polvareda que deja-
pierde de vista a las masas” (8)
“De allí la crítica permanente que siempre llevo en mí a
la maldad neoliberal, al cinismo de su ideología fatalista
y a su rechazo inflexible al sueño y la utopía” (9) “Una
de las tareas del educador o la educadora progresista, a
través del análisis político serio y correcto, es descubrir
las posibilidades –cualesquiera que sean los obstáculos-
para la esperanza, sin la cual poco podemos hacer porque
difícilmente luchamos, y cuando luchamos como desesperanzados
o desesperados es la nuestra una lucha suicida, un cuerpo
a cuerpo puramente vengativo” (10).
Para Freire, el movimiento social, popular y educativo debe
proponer alternativa pedagógica, sin que esto signifique
pedagogismo. A los grupos de poder, hay que responder con
proyecto pedagógico, pero con criterio político y enfoque
popular, nos escribe Sigfredo Chiroque del Movimiento Popular
Docente del Perú, siguiendo el raciocinio de l mismo Freire
“Todo proyecto pedagógico es político y se encuentra empapado
de ideología. El asunto es saber a favor de qué y de quién,
contra qué y contra quién se hace la política de la que
la educación jamás prescinde” (11).
Continuamos batallando con los mismos sueños y utopías por
un compromiso por una nueva sociedad fraterna y justa en
el Perú y en toda América Latina.
En las huellas de Paulo Freire, siempre con ternura, diálogo,
firmeza, convicción, trabajo indesmayable, consecuente y
coherente, más indignación, fortaleza y esperanza, y compromiso
vital permanente por el nacimiento de un mundo nuevo, de
una Patria Grande.
“Lamentablemente la explotación sigue, y donde la explotación
sigue, siguen las clases sociales …más temprano de lo que
muchos piensan, los hombres y las mujeres del mundo van
a reinventar maneras nuevas de luchar ( … ) las clases sociales
son un producto de la historia, y como tales cambian históricamente”.
“Uno de los problemas que debemos afrontar hoy día es cómo
comunicarnos con las grandes mayorías que ahora se encuentran
dividas en minorías y que no se perciben a sí mismas como
mayorías. Hay que reinventar los caminos de la comunicación,
de la intercomunicació n. Coincidiendo con Habermas, no
tengo duda que la comunicación es esencial en este fin de
siglo” (12)
Terminamos, recomendando seriamente el artículo de Rosa
María Torres sobre los “Múltiples Paulo Freire”, poniéndonos
en atención sobre el reduccionismo y/o distorsiones que
se hace al pensamiento de uno de los más grandes educadores
del siglo XX. Paulo Freire sigue con nosotros.
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